Capítulo 93.
Mansión Vontobel.
El tío de Dante estaba sentado en su despacho, sirviéndose una copa de coñac, cuando la puerta se abrió de golpe sin ningún tipo de anuncio previo.
Karl Hoffmann entró, pisando fuerte sobre la costosa alfombra. Su rostro era una máscara de rabia.
—Haz que Dante saque sus narices de mis asuntos de una maldita vez, Heindrich —exigió Karl, acercándose al escritorio con una actitud letal.
Heindrich dio un respingo, derramando un poco del licor ámbar sobre su pantalón. Dejó el vaso