Capítulo 70.
Al día siguiente, la luz pálida y fría de la mañana se filtró por los inmensos miradores del chalé en las montañas de Chamonix. El silencio de la nieve lo cubría todo, pero dentro de la cabaña, la tensión seguía latiendo con fuerza.
Elena se paró firme al pie del pequeño sofá de la sala. Ya estaba completamente vestida, bañada y arreglada. Se abrazó a sí misma, observando al hombre que ocupaba el mueble.
Dante dormía. Se levantó poco a poco, frotándose el rostro con las manos grandes.
Estaba vi