Capítulo 159.
Pasaron tres días. La inmensa propiedad de los Vontobel en la frontera suiza se había convertido en una locura maravillosa.
Era un ir y venir de gente, con cajas de rosas blancas por todos lados, risas cruzando los pasillos y esa emoción palpable de que el gran día por fin estaba a la vuelta de la esquina.
Adentro, en el salón principal, la risa de los gemelos rebotaba en las paredes.
Estaban gateando alrededor de don Leonardo, que los miraba con ojos llenos de una felicidad que no cabía en su