Capítulo 141.
Después de entregar al sicario a la policía y dejar todo en manos de sus abogados, condujo como un verdadero demente por las calles vacías hasta llegar al edificio de Elena.
Los diez hombres de seguridad que había dejado vigilando el perímetro le abrieron paso de inmediato.
Dante subió por el ascensor. No tocó el timbre. Metió su propia llave en la cerradura y abrió la puerta de golpe.
La sala del apartamento estaba a oscuras, iluminada solo por la luz de la calle que entraba por la ventana.
El