Capítulo 140.
Dante entró corriendo por las puertas de emergencia del hospital. Estaba pálido y respiraba con mucha agitación.
Sus ojos buscaron desesperadamente por la sala de espera hasta que la vio. Elena estaba sentada en una silla de plástico, con la ropa manchada de sangre seca y la mirada perdida.
—¡Elena! —gritó Dante, corriendo hacia ella.
Se arrodilló frente a su silla y le agarró el rostro con ambas manos, revisándola de pies a cabeza con pura desesperación.
—Dante... —balbuceó ella, rompiendo a l