Capítulo 127.
El motor del jet privado ya estaba encendido en la pista exclusiva del aeropuerto de Zúrich.
Dante Vontobel subió las escalerillas con pasos pesados, seguido muy de cerca por su asistente personal, se quitó el abrigo oscuro y lo tiró sobre uno de los asientos de cuero.
—Ahora sí, Cristian. Nos iremos a Nueva York de inmediato —ordenó Dante, sirviéndose un vaso de agua con las manos visiblemente tensas.
Cristian dejó su maletín a un lado y lo miró con mucha lástima. Conocía perfectamente la pesa