Capítulo 124.
Elena trataba de seguir con su vida. Le costaba mucho, pero tenía que hacerlo por su propia paz mental y por sus hijos.
Justo ahora estaba sentada con Gabriel en un restaurante lujosísimo en pleno centro de Manhattan.
Las lámparas de cristal brillaban sobre ellos y la comida era exquisita, pero Elena no podía probar ni un bocado. Se sentía completamente oprimida.
A la distancia, en una mesa muy cerca de la salida, dos hombres enormes de traje negro y lentes oscuros no les quitaban la vista de e