Capítulo 104.
Zúrich, Suiza.
El lujoso baño de la recámara de Charlotte parecía cerrarse sobre ella como un calabozo.
Estaba de pie frente al inmenso espejo, pálida como un fantasma, temblando de pies a cabeza.
Llevaba días sintiéndose terriblemente mal. Mareos matutinos, un cansancio inusual y un retraso que no podía seguir ignorando.
Ahora, tenía la prueba de embarazo entre sus dedos. Dos rayas rojas. Positivo.
Sintió que el mundo entero se le venía encima de un solo golpe. El aire abandonó sus pulmones.
¿