Narrado por Zoe
La cena en la mansión Blackwood siempre tenía ese sabor a protocolo rígido que me cerraba el estómago. Victoria presidía la mesa con una elegancia que me recordaba constantemente que yo era la pieza que no encajaba en su rompecabezas de porcelana. Ian, por su parte, intentaba mantener una conversación trivial sobre el hospital, pero yo apenas podía sostener el tenedor.
De repente, el aroma del salmón a la pimienta golpeó mis sentidos como un mazo.
—Con permiso —logré articular an