El trayecto en coche desde las puertas de Urgencias del hospital hasta la entrada de la mansión Blackwood fue, sin lugar a dudas, el viaje más largo e insufrible de toda mi vida, y en realidad solo duró escasos veinte minutos. Noah Harrington se encargó de acompañar a Zoe hasta la misma puerta del vehículo con el pequeño Leo firmemente cobijado en sus brazos, vigilando cada uno de mis movimientos mecánicos como si yo fuera un secuestrador peligroso a punto de cometer un crimen. Cuando finalment