El viaje por carretera fue totalmente agradable, a excepciones de que en algunas ocasiones Rachel vomitó. Así que Kilian debía hacer pausas a cada cierto tramo para que ella no se mareara por las curvas, lo cual era extraño para ella, porque la vez anterior no se había mareado.
Se habían detenida en una estación de gasolina, para cargar el tanque y comprar agua. Kilian salió de la tienda y pagó por la gasolina, subió al auto y le entregó la botella de agua a Rachel.
—¿Cómo te sientes?
—Bien, ya