CAPÍTULO 50: La humillación.
La celebración seguía su curso. Los invitados reían, brindaban, bailaban. La orquesta tocaba con más fuerza, y el champán corría como agua. Lenna estaba en una mesa con sus padres y Max, riendo de alguna historia que su padre contaba, cuando una sombra se detuvo frente a ella.
Anika.
Llevaba el vestido rojo que había elegido con tanto esmero, pero ya no brillaba. El cabello se le había desordenado, el maquillaje se le corría por las mejillas, y los ojos le ardían con una furia que apenas podía