La personalidad de Ángel era tan espeluznante que a veces llegaba a parecerse a un demonio en carne y hueso.
Era sábado por la mañana y ya me encontraba tras el mostrador de una tienda escondida, donde Dylan no pudiera ver mi figura y Ángel pudiera encontrarme con facilidad.
Ella llevaba una bonita falda de color durazno y una camisa mangas largas para ocultar un cuchillo que opto por llevar en caso de ser necesario. Dylan, por su parte tenía puesto un jean negro con unos converse y chaqueta de