El mensaje implícito era que Mariana no era una empleada del local, por lo tanto, si algo salía mal durante su tratamiento, la cafetería no se haría responsable.
—Yo mismo asumo toda la responsabilidad —gritó Liberto con firmeza.
Mariana no pudo evitar reír suavemente, sorprendida por la confianza del director en ella. Dado eso, no lo defraudaría.
No perdió tiempo y preparó hábilmente sus herramientas de acupuntura. Las agujas en su mano parecían símbolos de autoridad, inspirando respeto.
Libert