Jacob estaba medio dormido. —Walter, ¿estás loco? No me dejas dormir a esta hora de la noche.
—Walter, estoy completamente cansado, déjame dormir.
Walter miraba a la persona en su teléfono, con los ojos entrecerrados. —¿Escuchaste lo que dije?
—¿Qué? —Jacob abrió los ojos; en su habitación no había luz, solo la pantalla iluminaba un poco su rostro.
—Te digo que ¡Mariana está aquí conmigo! —Walter apretó los dientes.
Jacob se dio la vuelta, despertando un poco más. —¿Eh? ¿Cómo es que está contigo