Abril avanzó decididamente, colocando a Mariana detrás de ella, y regañó: —¡Walter, ¿qué demonios estás haciendo aquí?! No sabes nada de la verdad, ¿cómo puedes acusar a Mari así nada más?
—De cualquier manera, ella hizo que Jimena se arrodillara frente a toda esta gente, ¡eso estuvo mal! —replicó Walter, con una voz llena de rabia, como un volcán a punto de estallar.
Mariana lo observó, y en sus ojos, no vio más que desprecio, como si en ese momento, él no pudiera soportar su presencia más que