La familia Chávez siempre fue respetuosa y nunca hizo enemigos. ¿Quién querría secuestrarlos sin motivo?
—¡Las reglas de este juego no son justas! Protesto —gritó Mariana.
—Cállate —el hombre resopló—, tú no tienes derecho a protestar.
Mariana se quedó sin palabras.
Mariana miraba los escombros debajo de ella, intentando adivinar quién podría ser tan despreciable como para atacarla.
¿Walter?
No parecía probable.
Aunque él era desagradable, no llegaría a este nivel de bajeza.
Entonces, solo queda