La noche se sumía en la oscuridad.
En un edificio abandonado y en ruinas, Mariana estaba atada a una silla. Al abrir los ojos, vio que debajo de ella había un abismo sin fin y que la silla estaba a punto de caer.
Mariana quiso gritar, pero se dio cuenta de que también tenía la boca tapada.
Miró a su alrededor. El edificio en ruinas solo mostraba su estructura desnuda, sin nada más.
La luna llena brillaba en el cielo mientras el viento susurraba en sus oídos, haciendo que el corazón de Mariana se