Mariana se había preparado para decirle la verdad, que había dejado de nadar por salvarlo.
Sin embargo, al escuchar su respuesta, sus palabras parecieron congelarse en su lengua, transformándose en una sonrisa amarga.
Bajó la cabeza y se concentró en la comida frente a ella, sin decir nada más.
La comida estaba realmente picante, tanto que las lágrimas comenzaban a acumularse en sus ojos...
Walter la miraba, algo confuso, sintiendo que ella no había dicho todo lo que tenía en mente.
En ese momen