No pasó mucho tiempo antes de que los pasos se detuvieran abruptamente.
Mariana levantó la mirada sin querer, y sus ojos se encontraron con una figura familiar.
Lentamente, dejó lo que tenía en las manos y se levantó, mirando de arriba a abajo a esa persona.
—¿Walter? ¿Qué haces aquí? —preguntó con voz llena de sorpresa, como si estuviera viendo algo increíble.
Sandra, curiosa, asomó la cabeza y vio a Walter con el cabello salpicado de lluvia, frunciendo el ceño mientras miraba fijamente a Maria