Mariana apretaba el celular con fuerza, y su idea se hacía cada vez más firme.
Como era de esperar, Walter estaba inquieto porque no había podido encontrarla.
¿No significaba eso que realmente estaba empezando a sentir algo por ella?
—¿Mañana te dan de alta? —preguntó Walter de repente, rompiendo el silencio.
Mariana volvió en sí, dejó el teléfono y alzó la vista para verlo con un secador de pelo en la mano, listo para secarse el cabello.
Asintió suavemente y respondió: —Sí.
—No dejes que Serafí