El silencio de Mariana ante la pregunta ya le había transmitido claramente a Yolanda lo que quería saber.
Puso los ojos en blanco al otro lado de la línea y preguntó con irritación: —Dime, ¿acaso volviste a ablandarte?
Mariana se sirvió un vaso de agua, suspirando con una sonrisa amarga. —Quisiera ser dura, pero mi identificación decidió traicionarme.
Yolanda, llena de confusión, repitió: —¿La identificación?
—¡Sí, desapareció en el momento más crucial! Así que ahora sólo puedo esperar a tramita