Al día siguiente, el exterior estaba envuelto en una neblina sombría.
Mariana estaba sumida en un profundo sueño cuando, de repente, el timbre del teléfono la sacó de su ensoñación.
Somnolienta, se dio la vuelta y miró la pantalla para ver que era Yahir llamando. Pero ese tipo siempre andaba con tonterías, así que colgó sin dudarlo.
Pero poco después, Yahir volvió a llamar insistentemente, lo que indicaba que esta vez el asunto parecía ser más serio.
Mariana, perezosamente, extendió la mano, se