El tono de Mariana era tan sincero que hizo que Nerea sintiera una mezcla de emociones.
—Entonces, dime la verdad, ¿te enamoraste de Serafín?
Sólo necesitaba que Mariana lo admitiera para no seguir aferrarse a ella.
Mariana apretaba el celular, mordiendo sus labios con tanta fuerza que se pusieron blancos. Finalmente, se armó de valor y decidió seguir adelante con la mentira: —Sí, abuela. Serafín es realmente maravilloso. Es amable y considerado, y estar con él me hace muy feliz.
Nerea cayó nuev