—Mariana, seguir diciéndote esas cosas para engañarte, ¿no te parece muy hipócrita? —preguntó Walter mientras le sujetaba el brazo con fuerza, su mirada cada vez más penetrante.
Aún no quería creer que la mujer que antes lo seguía a todas partes y sólo tenía ojos para él ahora amaba a otro.
¿Era su orgullo herido o el alcohol el que hablaba? Su corazón latía tan rápido que no pudo calmarse en mucho tiempo.
En contraste, Mariana se veía inusualmente tranquila. Esbozando una leve sonrisa, preguntó