Todos eran adultos, así que Serafín no quería andarse con rodeos.
En este mundo, nadie es bueno con alguien sin razón; siempre hay alguna intención oculta.
Siempre era directo en el aspecto emocional, y además, realmente apreciaba a Mariana.
Mariana se sintió un poco sorprendida y, rígidamente, contestó: —Pero aún no estoy divorciada.
—Eso lo sé.
—¿Señor Hidalgo, estás dispuesto a ser el amante por amor? —bromeó ella.
Con esas palabras, el ambiente se alivió bastante. Serafín fingió pensar un mo