Hadya miró a Mariana de arriba abajo un par de veces, luego se acercó a ella y preguntó en tono burlón: —Señorita Chávez, ¿tan joven y ya te gustan cosas que sólo las personas mayores apreciamos?
Mariana no se molestó, simplemente sonrió y asintió. —Sólo estoy echando un vistazo.
—¿Ah sí? ¿Sólo echando un vistazo? Ya lo decía yo, los jóvenes de hoy no entienden el verdadero valor de estas joyas.
Mariana puso los ojos en blanco internamente.
Hadya parecía amable y accesible por fuera, y usualment