Walter apretó la mano de Mariana, indicándole que no se preocupara.
Liberto se quitó la mascarilla, con el ceño fruncido. Mirando a los presentes, dijo con tono pesado: —La situación no es muy alentadora.
Al escuchar eso, Mariana retrocedió de golpe. Walter, rápido de reflejos, se adelantó y la sostuvo por la cintura, abrazándola suavemente.
Catalina, cuyos ojos se llenaron instantáneamente de lágrimas, preguntó con voz temblorosa: —¿Qué quiere decir?
—El paciente está en estado crítico, estamos