En la familia Chávez, cuando Mariana regresó a casa, el sofá estaba lleno de gente.
Mariana se sentía bastante pesada por todo lo que había pasado, pero no quería preocupar a nadie, así que trató de aparentar ligereza y preguntó con una sonrisa.
—¡Vaya, qué serios están! ¿Acaso me estaban esperando?
Brayan se tocó la nariz, a punto de soltar un reproche: ¿cómo podía ser tan desocupada? Con todo lo que había sucedido, se fue a ver a la familia López y ahora regresaba tan alegre. ¡Sus padres estab