Jimena parecía darse cuenta de que la bomba que llevaba iba a explotar. Con pánico, levantó la cabeza y se encontró de frente con la mirada de Mariana.
Mariana frunció el ceño, con una expresión compleja. Se quitó la bomba de tiempo roja que tenía encima, y su dispositivo también comenzó a parpadear.
—¡Leo, eres un despreciable sinvergüenza!
—¡Alguien como tú está destinado a ir al infierno! —Mariana lanzó la bomba que tenía en las manos hacia el pecho de Leo.
Leo, tranquilo, no mostraba preocup