Yahir subió al auto de inmediato, y un silencio incómodo envolvía el ambiente. El vehículo se detuvo frente a la entrada del almacén, y pronto alguien descendió.
Yahir encendió su computadora y, gracias a la tecnología de punta, logró distinguir el rostro de esa persona en la penumbra.
—¿Es el señor Guzmán? —intervino Joaquín, con un tono de duda en su voz.
Yahir apagó rápidamente la computadora y salió del auto. Se dirigió directamente hacia Walter, asiendo con fuerza su brazo.
Walter lo miró c