Al escuchar esas palabras, Mariana frunció el ceño, mostrando una evidente expresión de desagrado. Pero entonces se le ocurrió algo y comenzó a observar detenidamente los rasgos de Walter. Entrecerró los ojos mientras reflexionaba, y al cabo de un rato, respondió en voz baja: —Sí, voy a buscarme un universitario de casi dos metros, guapo, atlético y... que sea bueno en la cama.
Walter se enfureció tanto que hasta soltó una carcajada, sorprendido de que esas palabras tan libertinas las hubiera di