Cerca del final, Walter se fue primero para llevar a Jimena a casa, mientras que Mariana fue la última en salir.
Cuando se marchaba, pensó en ir a la caja para pagar la cuenta porque después habían pedido más comida, pero le informaron que Walter ya la había pagado.
La idea de que él no lo hizo por ella le causó una amargura interna, como si jugo de limón hubiera salpicado su corazón.
En ese momento, su envidia hacia Jimena creció, ya que ella lograba que Walter la amara tanto.
Miró la hora y