Walter respiraba agitadamente, y de repente, los comentarios de aquellos años resonaron en su mente: —Mariana estaba pegada a Walter todo el día, pero en cuanto lo secuestraron, ¡se esfumó sin dejar rastro!
Mientras reflexionaba sobre esas palabras, no pudo evitar levantar la mano y morderse ligeramente la uña. La expresión en su rostro se volvía cada vez más compleja, como si estuviera actuando una gran obra en su mente.
—Ya eres un adulto, ¿y todavía te muerdes las uñas? —comentó Mariana, su t