—No muy cerca, realmente no muy cerca —Mariana sonrió rígidamente, en tono de declinación.
Yesenia sacudió el brazo de Mariana y dijo coquetamente: —Hermana, realmente quiero conocer a Mariposa y agradecerle por prestarme Nieve y Lágrimas.
—Entonces, agradéceme a mí, ya que fui yo quien lo prestó —Mariana hizo una mueca.
—No.
Mariana miró a Yesenia, luego tocó su cabeza con el dedo: —Si ella no quiere verse con nadie, debes respetar su deseo.
Yesenia suspiró, reflexionó y estuvo de acuerdo. Buen