Mariana notó la inquietud de Walter y le preguntó: —¿Quieres intentar hacer el Roscón de Reyes?
—Él es un presidente de empresa, ¿cómo va a saber hacer eso? —interrumpió Lorena.
—Déjalo intentar, ¿o qué más va a hacer sentado? —preguntó Mariana a su abuela.
—Puede sentarse allí —respondió Lorena.
—¿Oh, abuelita, ¿puedo sentarme aquí también? —preguntó Mariana.
—No, tú tienes que trabajar —Lorena la desestimó de inmediato.
—Eso es doble estándar, ¿verdad? —Mariana estaba descontenta.
—Claro que s