—La tienda debe ser reorganizada, y si ella mantiene esta actitud, no debería abrir aquí. ¡Expúlsala de aquí! —Lorena parecía dispuesta a arrebatarle su fuente de ingresos.
Al oír esto, la mujer palideció. Pero ante los presentes, no se atrevía a hablar, temiendo que si decía más, cometería más errores. Estas personas parecían ser de alta alcurnia.
—¡Sí! —Zenón apretó su mano y aceptó de inmediato—. Profesora, lo prometemos. Si ella no mejora, la expulsaremos.
Sancho apoyaba a Lorena, acariciand