Lorena gruñó y tomó un sorbo de té de su taza.
—Abuelos, lo siento mucho por no haber venido a visitarlos antes —Walter comenzó de manera muy oficial.
Mariana realmente podía sentir lo incongruente que él era con ellos.
—¿Qué hay de "lo siento"? No tenemos ninguna relación. ¡Incluso si no vienes a vernos, no diremos nada! —murmuró la anciana.
Walter se quedó paralizado. Era cierto.
—Pero tampoco vine a visitar a los dos después de casarme con Mariana. Fue mi error —mencionó Walter.
Lorena, al es