—¿Estás menospreciándome? —El semblante de Walter se volvió grave.
Mariana encogió los hombros, con una expresión inocente. Pero era evidente.
Simón sonreía furtivamente detrás de ellos. Al ver que la relación entre los dos se había descongelado y ahora podían bromear así, se sentía aliviado. Parecía que el señor Guzmán aún tenía una pizca de esperanza.
—No te estoy menospreciando; piénsalo bien si quieres entrar o no —Mariana encogió los hombros y ya había dado media vuelta, indicando que lo in