Tobías no pudo evitar mirar a Walter. ¿No rendirse?
—¿Con qué derecho crees que si tú no te rindes, mi hija te mirará más? Walter, no pienses que por tu posición aquí, no nos atreveremos a resistirte. Hoy lo dejo claro, tú y mi hija, ¡nunca será posible!
El tono de Tobías era muy serio. Solo pensaba que sus palabras amables no servían de nada, así que decidió enfatizar su tono. Pero eso no fue suficiente para hacer que Walter se echara atrás.
—Tío, Mariana tarde o temprano necesitará un hogar, ¿