El teléfono de Mariana sonó de repente. Ella miró, era un número desconocido, pero pertenecía a Yacuanagua.
Mariana respondió, apenas había llevado el teléfono a su oído cuando escuchó la voz enojada del otro lado: —¡Mariana, ¿cómo te atreves a herir a Álvaro!
Mariana levantó la vista.
Yahir se giró de inmediato, reconociendo esa voz. ¡Era Jimena! ¿Cómo se atrevía a llamarla? ¿De dónde sacaba el valor?
—¿No quieres preguntarle a Álvaro qué estaba haciendo? —Mariana dijo con un tono gélido, como