Álvaro yacía en un charco de sangre, escuchando a Mariana hablar con urgencia a alguien: —¡Rápido, busca un médico, hay alguien herido en el pasillo de seguridad!
Después de pronunciar esas palabras, su voz se desvaneció.
Álvaro no pudo evitar reír, una risa desquiciada...
Mariana llegó al baño, colocando el letrero de "En limpieza" en la puerta. Se lavó las manos manchadas de sangre y luego se quitó la ropa, dándola la vuelta para ponérsela de nuevo. La prenda estaba cubierta de sangre, y no qu