Las puertas del ascensor se abrieron y Mariana llamó a Vicente para que entrara.
Walter tuvo que admitir que había perdido.
Todo lo que había hecho parecía la actuación de un payaso tratando de captar la atención de Mariana. Pero, en realidad, ella no tenía tiempo para prestarle atención.
Walter observó el perfil de Mariana mientras ella presionaba el botón del ascensor. Se preguntó si, si él estuviera afuera en ese momento, ella se quedaría a sostener la puerta por él.
No necesitaba preguntarlo