Con Walter aquí, Mariana ya no sentía la necesidad de reírse en las partes graciosas de la película.
El té también había perdido su sabor, y una irritación inexplicable la invadía.
Miró hacia atrás y encontró a Walter mirándola fijamente.
No estaba allí para disfrutar de la película, sino para vigilarla.
Ese hombre era realmente extraño.
Cuántas veces había querido ver una película con él, y siempre había encontrado excusas de estar ocupado o no gustarle.
Ahora que ella no estaba con él, se habí