El estado de Jimena no era bueno.
Su expresión estaba vacía; cada vez que miraba, su rostro reflejaba una falta de energía, como si no tuviera ánimo en absoluto.
Eduardo, como hermano, se sentía apenado.
—Hermano, no quiero ir al extranjero, solo quiero estar con Walter, aunque sea a la distancia de verlo una vez —Jimena lo miró con ojos de súplica, su voz era suave, y parecía un poco más tranquila.
Eduardo decidió no presionarla más, así que no dijo nada.
Sin embargo, en su interior, decidió qu