—¡Espera! —Abril la llamó.
Jimena se dio la vuelta.
Abril se acercó a la mesita de noche, miró las flores y lanzó una mirada fulminante a Jimena.
Después de un momento, cogió un ramo y se lo lanzó a Jimena. —¡Llévate tus cosas y vete!
—¿Qué crees que es esto, un basurero? —su tono era extremadamente sarcástico, sin una pizca de cortesía.
Walter apretó los labios, se acomodó en la cama y comenzó a mirar su teléfono.
Jimena, herida, no pudo contener las lágrimas. —Tía, ¿realmente tienes que ser as