Mariana salió del laboratorio y, justo en ese momento, se topó con el principal inversor del proyecto: Koldo Ortiz.
Koldo era un hombre de cuarenta y tantos años, originario de Gavionia. Su padre había estado en estado vegetativo durante treinta años, y la razón por la que había invertido en este proyecto era para asegurarse de que personas como su padre tuvieran un mejor final.
—Mariana, mañana a las ocho, organizaré una conferencia de prensa para anunciar oficialmente que tú te harás cargo del