Esteban — Semanas después
Carlos me pidió que fuera a la empresa para almorzar juntos. Por un momento me gana la nostalgia y me detengo afuera, observando la empresa; mi padre solía traerme cuando era pequeño y hasta hace unos años cruzaba esas puertas de su mano, prometiéndole que el día que volviera sería ejerciendo un puesto importante en ella. ¿Qué soy ahora? Un fracaso, una gran decepción para la familia.
Espero un momento hasta que los recuerdos se evaporan y entonces ingreso, sintiendo