Abandono la habitación en busca de Roger. Cuando llego a la alberca, lo veo poniéndole bronceador a Milena.
—Necesito que me acompañes— le digo a mi amigo, quien me mira sorprendido.
—¿A dónde vamos?
—Te lo explico en el camino. Ve a vestirte.
—Está bien, no tardo— Se va corriendo.
—La próxima vez, trae a tus propios empleados o amiguitos de turno. Roger no es parte del servicio— le advierto mientras ella sonríe.
—Te comportas como un niño envidioso que no quiere compartir sus juguetes.
—Ten cu