Jenny
Las cosas se salieron de control de un día para otro. Amanecí siendo la comidilla de los medios televisivos y tuve que encerrarme en la habitación por horas, temiendo salir a la calle de nuevo. No es que me importe mucho lo que piensen mis compañeros y el resto de la universidad sobre esto, solo que no tengo ánimos de lidiar con sus preguntas y murmullos.
Gracias a Dios, Carlos se encargó de ello de inmediato y, por agradecimiento a ese gesto, acepté una nueva salida con él. No era correc